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viernes, 12 de marzo de 2010

Dónde fueron los maestros

En la mesa "Sucesos: Una especie en extinción" Jesús Duva relata sus primeras experiencias en Pueblo. En este diario, ya desaparecido, una casta de veteranos a los que se llamaba "los maestros" tutelaban al neófito, graduando la dificultad de las historias que se le encargaban y, a veces, dejando que éste se estrellase, porque también de los errores se pueden extraer lecciones.

Manuel Marlasca también es consciente de que ya no hay nadie que lleve a los nuevos de la mano y les acompañe por las Comisarías o en noches de vigilia y así, la saga de periodistas especializados en sucesos va mermando con el tiempo.

Si no hay "periodistas de sucesos", ¿será por eso que los sucesos son una especie en extinción?

Control. De los periodistas y sus fuentes

En el área de sucesos, las fuentes informativas son básicas para poder hacer una buena información. Manuel Marlasca, Jesús Duva y Mayka Navarro coinciden en que algo ha ocurrido en estos últimos años para que se haya quebrado la confianza que los Cuerpos de Seguridad del Estado tenían en los periodistas especializados en sucesos, ocasionando un distanciamiento entre ambas partes que ha ido en detrimento de la información.

Cuentan que antes se entraba directamente "hasta la cocina" de la Comisaría y allí se recibía información de primera mano sobre los sucesos del día, con la seguridad de que ese traspaso de información no iba a reventar una investigación policial. Sin embargo, de su experiencia reciente, Mayka Navarro relata una visita a un Cuartel de los Mossos d'Esquadra en la que fue escoltada por un agente desde la misma puerta de acceso, incluida su visita a los servicios. Ya no es lo mismo.

Los veteranos periodistas señalan con el dedo hacia la televisión, por haber banalizado la información sobre sucesos y haberla convertido en puro entretenimiento, transgrediendo algunos pactos no escritos.

También andan en su punto de mira los políticos. Dado que la información de sucesos es sensible y puede tener importantes repercusiones de índole política o generar alarma social, los políticos habrían extremado su control sobre la información que se hace llegar a la ciudadanía, administrándola y utilizándola en ocasiones como moneda de cambio con los periodistas, que recibirían la información como recompensa, en lugar de ser fruto de la investigación.

En este contexto, hablar con una fuente policial en presencia de testigos puede "marcarla". Según cuenta Mayka Navarro, Asuntos Internos no sólo investiga al policía corrupto, sino que también está detrás de quienes tienen relaciones con los medios. El control de la información es lo que prima.

Más adelante, en el debate, los tres periodistas estarán de acuerdo en que la información sobre sucesos no tiene color político. Pero eso, los políticos no lo saben.

¿Burócrata yo? Eso no me lo dice usted en la calle

Sí, parece que eso de "hacer la calle" está mal visto. Por eso, lo mejor es quedarse en la redacción y hacer las gestiones sin moverse mucho.

Hay que encender el detector de ironías para leer la frase anterior: Sí, el buen periodismo se hace en la calle.

La mesa sobre sucesos trae una vez más a primer plano la esencia del periodismo y la necesidad de estar allí donde se produce la noticia. Está claro que resulta mucho más cómodo ( y no olvidemos que también más barato) tirar de teléfono e internet.

La noticia no tiene horario y los sucesos, menos todavía. Los ponentes nos recuerdan los tiempos en que se buscaba la información a cualquier hora, incluso a horas intempestivas. La delincuencia nunca duerme...

El tiempo parece estar modificando los hábitos de los periodistas y también de los cuerpos policiales, convirtiendo a todos ellos en funcionarios con trabajos de 8 a 3. Pero, ¿es válido el modelo?